sabato, marzo 10, 2007

Pasan cosas el 5 de marzo


Cada 5 de marzo se celebran dos cumpleaños muy caros a mi persona. Vayan mis mejores deseos! Uno de estos cumpleaños es el de Babosa (conocido como El Gordo para los blogueros). El otro cumpleaños es el de Silvita Carrasco, que acaba de festejar sus 26 años!
Durante varios años, junto a Rosario hemos ido a festejar con Silvita para esta fecha, en casa de sus padres, en la tedeschissima localidad de Villa Ballester. Allí nos encontrábamos con sus amigos de toda la vida, gente de muy buena onda, con quienes podríamos pasar horas conversando muy tranquilamente y dados los orígenes alemanes de la mayoría de los asistentes, podríamos comparar las veladas de fines del verano a un plácido paseo por las callecitas de Constanza o de algún calmo paraje de la Suabia. El comentario casi obligado era la involuntaria omisión de alguna opción vegetariana. Salvo, claro, aquella vez en que no pude asistir y en que algunos concurrentes acordaron en que justo esa vez (coincidió con la celebración de los 24 años de Silvia) la anfitriona habría preparado unas berenjenas que habrían estado exquisitas... Finalmente, el engaño se supo y las tales berenjenas jamás habrían existido... en fin que el menú había sido como casi siempre... empanadas o algo así que tuviera carne. Por lo tanto, a nivel gastronómico no me había perdido nada.
La revelación de la falsedad acerca de la comida se debió, principalmente, a que ello no debería opacar otro acontecimiento, cuyos ecos resuenan aún el día de hoy. Uno de los invitados, invitó a su vez a un amigo suyo. Este invitado de segundo orden no estimó su resistencia alcohólica, por lo que se la pasó causando algunos inconvenientes entre los invitados a la fiesta, además de tomar por asalto botellas de otras bebidas cuyo contenido no estaba previsto tomar en aquel día.
Hacia el final, cuando ya no quedaba más materia líquida alcoholizada, el díscolo colado, saltó la verja de la entrada e inició una disputa con unos aficionados al alcohol que pasaban por la vereda de enfrente y que estaban dispuestos a defender con ahínco su patrimonio etílico.
La salida del sujeto coincidió con la llegada a la casa de Miguel, hermano de Silvia y célebre organizador de fiestas movidas (recuerdo el año nuevo 2000). Miguel quedó atónito ante el hecho, acaso porque su ausencia se debiera a que los cumpleaños de Silvita se llevaban a cabo de una manera calma y más o menos previsible... nada que ver con lo que sucedió en aquella noche... . Mientras tanto, otras personas sujetaban al ya eufórico y casi violento enófilo para meterlo en un auto y llevarlo hasta su casa... por las calles de Villa Ballester y durante todo el camino se oían sus quejas... "me tienen violadoooooooooooo!!! Devuélvanme mi dignidad!!!!
Miguel, aún sorprendido, le dijo a su hermana casi satisfecho: "Al fin pasa algo en un cumpleaños tuyo!"
A varios años y kilómetros de aquel suceso, en Copenhague, la vida transcurre de una manera más o menos rutinaria y planificada, como se espera que suceda en Escandinavia en general. Sin embargo, el pasado 5 de marzo, se desató la protesta de los muchachos de Ungdomshuset. Entonces, Copenhague, Dinamarca y el querido y vecino barrio de Nørrebro aparecieron en los medios de difusión del mundo entero... Por un lado uno lamenta los hechos de violencia, la destrucción de la Casa de la Juventud. Pero, por otro lado, siendo que los "Unger" no han perdido su dignidad, aunque sí su lugar de encuentro, podemos decir que en este 5 de marzo también pasaron cosas!




Fotos publicadas en el diario "Politiken", de Copenhague, Dinamarca.


Como reflexión final, recuerdo que Mafalda se lamentaba al no encontrar ninguna noticia acerca de Noruega reflexionando que "la violencia tiene más rating que el bacalao"... y que las papas y que las frutillas danesas, ni hablemos.

3 commenti:

Laura ha detto...

Hola 'Mordi'
En realidad no nos conocemos nada más que por internet, pero siempre es muy interesante conocer a gente nueva y me interesa saber como es ser argentino en Dinamarca, siempre es divertido cuando uno pueda ver a mi país de otra perspectiva (se puede decir así en Castellano? o es un dicho danés?)Bueno che, no se que más escribirte.. nos estamos chateando... Muy bueno tu Bolg.

Un Beso
Laura

Silvia ha detto...

Fe de erratas y epilogo
El articulo sobre el dicho acontecimiento tiene algún que otro detalle que desearía corregir...
En primer lugar, yo SIEMPRE tengo 25, los 26 NUNCA llegan, por lo tanto, cualquier cumpleaños mío, es el cumpleaños número 25. Ese fue un craso error Mordi, me dolió en el alma...
Asi como los sucesos de Copenhagen siguieron, también siguió la anécdota narrada...
El viaje a la casa de este muchacho lo narrará en su momento Rosario, que lo vivió con lujo de detalles, sentada sobre el mismo para evitar que se escapara por la ventanilla de la camioneta en la que lo trataban de transportar.
En ese cumpleaños, repito, el número 25, también estaba Paulita. Como durante los forcejeos con este admirador de Baco y los muchachos de la plaza que defendían su Tetra fueron algo salvajes, perdí una pulsera. Así que una vez metido en la camioneta nos dedicamos las dos a recorrer el campo de batalla en busca de la pulsera perdida.
Grande fue la sorpresa al encontrar no sólo la famosa pulsera esa, sino también la billetera, los docmentos y si no me equivoco, también las gafas de este muchacho.
Al día siguiente, él, y lo que es aún peor, su familia, se acercaron a mi casa a recoger los artículos perdidos. Imagínense en un Citroen, al padre, la madre, la hermana, el novio de la hermana y por algún aullido contenido que salía del vehículo supongo que también el perro, acompañando al pobre muchacho, que hacía horas debía no sólo luchar con una tremenda resaca, sino también con todos los reproches familiares, al punto tal que llegó a disculparse por los hechos de la noche anterior, que dudo recordara en su totalidad.
Sin embargo, es cierto: al fin pasó algo divertido en una de estas fiestas.

Rosario ha detto...

Ahh, me negaba a comentar sobre aquel estrafalario 5 de marzo. Pero ayer recibí una señal, un aviso casi divino que me indicaba revelador que debía poner en descubierto mi identidad de testigo encubierta. ¿Cómo así? Aquellos que creemos fervientemente en el escepticismo muchas veces nos encontramos ante fenómenos paranormales que nos obligan a atar cabos y flaquear en nuestras convicciones, por tan racionales que parezcan todas ellas. Aquel 5 de marzo, acaso por solidaridad o tal vez por el propio recaudo de no invocar anécdotas propias para el jolgorio o la piedad de otros, lo guarde en mi memoria personal salvo para compartirlo con otros pocos protagonistas principales del suceso. Hace dos días, lejos de la tan afamada calle Colón donde inventamos tantas berenjenas como empanadas de carne había, encontré a la versión “liegoise” del siempre digno protagonista de la historia. Era evidente que se trataba de un mensaje del pasado: la versión europea no tendría más de dieciocho años. Misma orientación profesional, semejante estatura y color de cabellos, aún más sorprendente que lo idéntico de la fisonomía eran la forma de la sonrisa y el ritmo de los movimientos, que lograron transportarme en el tiempo hasta aquella madrugada del 5 de marzo.
En la ciudad de Lieja, esta semana los estudiantes universitarios, y hasta las más serias señoritas de su casa, festejaron la ultima de las guindailles de los santos, la de Saint Torè, el culto anual a la estatua local de un toro y su torero (Le Torè) que consiste no sólo en pintarle las bolas de rojo antes de los exámenes sino en agarrarse tal embriaguez que en lugar de saltar verjas de dos metros, las heridas a la dignidad se las causan tratando de ganar Les Trottinettes, unas carreras de monopatines improvisados con alambre que ocurren al tercer día de ingesta etílica. Cada equipo junta puntos por cada pasaje a través de un mar de barro de medio metro de alto y por “le passage des pompes” en el cual se gana proporcionalmente al numero de “fondos blancos” (en belga à-fond). Muchos monopatinadores y otros participantes no tan deportivos, salen heridos de semejante epopeya, resultando la tarde del miércoles en un desfile de ambulancias, padres, tutores y encargados que terminan de quitar la dignidad a los pantanosos estudiantes. Me queda la pregunta pendiente: ¿Cómo habrá salido el equipo de la versión belga del colado?